Alejo García Almagro y su libro
Por Paco Rabadán Aroca 30/04/2014
El próximo 7 de mayo, en el Centro Cultural Infanta Elena de Alcantarilla, tendrá lugar un evento especial a las 20.30h. Les hablo del lanzamiento de un libro. Alguno de ustedes se preguntará qué tiene de "especial" esta presentación, cuando son varios los que se han propuesto desde el panorama cultural alcantarillero en lo que llevamos de 2014.

La primera razón la encontramos, como no podía ser menos, en el propio trabajo. En el ensayo se recogen, traducidos con la fidelidad que avala a cualquier historiador, y particularmente a este autor, gran parte de los documentos existentes de la Edad Media vinculados con Alcantarilla. Esto es más que suficiente para que nos gotee el colmillo a todos los que nos gusta la Historia, con especial apetito sobre la más cercana, la que el paso de los siglos ha cincelado en nuestras calles, nuestros edificios y nuestra personalidad.

La obra es una labor colosal cuya única finalidad es mostrarnos lo desconocido; en su mayor parte manuscritos que dormían en sueño eterno en el fondo de algún anaquel polvoriento a la espera de que alguien con la inquietud, los conocimientos y el arrojo necesario se decidiera a emplear su tiempo en rescatarlos y hacerlos comprensibles al mortal contemporáneo, acostumbrado a hacer vaticinios sobre adónde vamos sin darle la debida importancia al lugar de dónde venimos. Porque, en realidad, las personas no somos lo que nos ocurrirá mañana, sino la suma de los acontecimientos vividos con anterioridad.

La segunda razón reside en el propio autor. Tengo la enorme suerte de que Alejo García Almagro sea amigo mío, por lo que me van a permitir que les narre su fotografía que no podrán ver en otro sitio, a no ser que lo conozcan personalmente:

Cuarenta y dos años, con lo que es evidente que pasa a ser el relevo generacional de los magníficos historiadores de nuestra villa. Está suficientemente preparado, puesto que es licenciado en Historia y atesora un expediente académico indiscutible. Extremadamente humilde. Participativo con todo lo que se hace en Alcantarilla, circunstancia que le ha granjeado un balance de amigos que marea. Aún así, es de esos tipos discretos que encontramos en los rincones de los archivos y las bibliotecas sumergidos en algún legajo. Vamos, que podemos acercarnos a saludarlo y él se encuentra en ese instante en pleno siglo XV. Curiosa máquina del tiempo la que tienen los historiadores.

Pero si Alejo tiene una cualidad digna de dejar para el final, esa es sin duda su generosidad.  A pesar de la cantidad de años que ha empleado en el trabajo que presenta, a pesar de los gastos inherentes a la investigación desarrollada durante ese tiempo, la venta de los libros será donada al Comedor Social de Alcantarilla. Así es el Alejo que yo conozco, y que todos ustedes podrán conocer en persona el miércoles 7 de mayo si deciden sentarse confortablemente en el Centro Cultural para escuchar lo que nos cuenta. Merece mucho la pena, se lo aseguro.



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