Carpe diem
Por Paco Rabadán Aroca 25/09/2013
La Tierra dejará de ser habitable dentro de 1.750 millones de años. No lo digo yo, ni tampoco los adivinos que aparecen en determinados canales de televisión a las doce de la noche. El descubrimiento lo han hecho unos astrobiólogos de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, actuales propietarios de Gibraltar.

Transcurrido ese tiempo, y siempre según los astrobiólogos, la Tierra estará en la zona caliente del Sol. Ahora, por si no lo sabían, nos encontramos en la más fresquita. Recuerden el dato cuando estén en la calle a la hora de la siesta durante el mes de agosto. No les calmará el calor, pero aliviará saber que podría ser peor.

Las temperaturas serán tan altas que los mares se evaporarán. "Habrá un evento de extinción catastrófica y terminal para todas las vidas", ha explicado a Europa Press Andrew Rushby, director del estudio y pájaro de mal agüero. Por supuesto, añadió el aguafiestas, los humanos pereceremos mucho antes de esa fecha. Nosotros apenas aguantaríamos unos pocos grados más de temperatura. Mejor, pienso yo, porque sería muy triste ver Los Urrutias evaporándose. Presenciar cómo la casa que compramos en primera línea de playa se queda frente a un solar inmenso, repleto de botellas y plásticos.

Explicaron que sólo los microbios sobrevivirán, porque son capaces de aguantar carros y carretas. Esto me ha hecho plantearme continuar limpiando mi piso. Creo que después de esta información es absurdo que yo solo, y con los medios a mi alcance, intente acabar con los microbios de casa. Es inútil combatirlos con una botella de Mistol y un estropajo cuando ni siquiera las fuerzas más poderosas e implacables del Universo serán capaces de eliminarlos. Decidido: no limpio más.

No bajen la guardia, 1.750 millones de años pasan enseguida, son apenas un bostezo comparado con los 4.470 millones de años que han transcurrido desde que se creó la Tierra. Por lo menos a mí se me han pasado muy rápido los 4.470 millones, casi sin darme cuenta. Por eso no me da pena ver las imágenes en las que Bárcenas aparece en la cárcel, por abatido y tristón que esté. ¡Si sólo lleva dos meses! Eso no es nada, apenas unas cuantas misas y un par de recogidas de jabón en las duchas para hacerlo más llevadero. Que se haga a la idea de que es como esquiar en Canadá, pero el que esquía es el otro, el que hay detrás.

Nada, que nuestra existencia es más efímera de lo que siempre han mantenido los poetas. Mejor hacernos a la idea cuanto antes. Además, al ritmo que consumimos los recursos naturales es muy probable que el Apocalipsis se adelante. Estamos de paso, como dicen por ahí. Vamos a disfrutar lo que podamos, en la medida que nuestros semejantes nos permitan. No perdamos el tiempo con preocupaciones y vivamos el momento, porque el final está a la vuelta de la esquina.