Emilio Tomás (Taller de Prensa)
Rosa María Sánchez Juárez, en su primera incursión poética, haciendo un paréntesis como novelista, se adentra en la esencia humana. Y lo hace con un canto al amor, a través de los cuatro elementos clásicos que explican la naturaleza: el fuego, el agua, la tierra y el aire. Como consecuencia, nace 'Elementos en espiral', una obra integrada por medio centenar de poemas. Delicados, unos; desgarradores, otros. En su conjunto, el poemario destila pasión, delicadeza, emoción y mucho sentimiento.

-'Elementos en espiral': Aire, fuego, agua y tierra. El quinto elemento, la quinta esencia de la que hablaba Aristóteles, ¿sería el amor?
-Ese es el elemento más importante, el principal de todos, la base desde la que se alzan y sostienen los poemas del libro, sus elementos, el ser humano y el universo entero.

-Detrás de su aparente fragilidad, ¿Rosa Sánchez es todo fuego, como indica su signo zodiacal, Sagitario?
-Soy una persona normal y corriente que intenta transmitir toda su pasión a través de lo que hace… la pasión en sentido simbólico es el fuego, la luminosa hoguera de nuestro interior. Por tanto, si le pongo toda mi pasión a lo que hago, debe de haber algo de pasión dentro de mí, ya que nadie puede dar lo que no tiene. En fin, todo 'fuego' no soy, pero una combinación equilibrada de varios 'elementos'… ya me gustaría a mí llegar a ser.

-Su hija también vino al mundo bajo el influjo de un signo de fuego, Leo. Su gata, con la que tanto se identifica, asimismo es Leo. Su propia madre, una Piscis de agua, por poco nace convertida en Aries, el tercer signo de fuego…
-Estoy rodeada de grandes personas (y animales, no sólo tengo una gata) de las que cada día aprendo algo nuevo y con quienes me identifico, como el linaje sagrado que somos. En el momento que comprendes que 'tú eres yo, y yo soy tú', empezamos a complementarnos y a crecer juntos, nadie puede quedarse atrás. Si encima caemos en la cuenta de que la vida es una combinación de casualidades y causalidades… todo cobra sentido.

-"La línea de la vida de tu mano revela un futuro provechoso…". Es el comienzo de uno de sus poemas. ¿Cree que nacemos con el futuro ya escrito?
-Sólo me interesa el presente. Nuestra vida la vamos trazando nosotros mismos a través de nuestros actos y decisiones, por eso es tan importante para mí la libertad, como buena sagitario. Si tomas decisiones desde la libertad personal, entonces eres el responsable de tus actos y sus consecuencias… Sin embargo, sí creo en un mundo espiritual desde el que nos guían y protegen, pero sin influir necesariamente en lo que se denomina nuestro 'libre albedrío'.

-¿El aire son los sueños que nos ilusionan? ¿El fuego, la pasión que nos impulsa? ¿El agua, la sangre que corre por nuestras venas? ¿Y la tierra, aquello que nos hace cimentar nuestros proyectos de vida?
-La riqueza de los elementos radica en los múltiples significados que ofrecen y atesoran. Son independientes pero muy amables a la hora de combinarlos entre sí, por lo que pueden llegar a representar y sugerir muchas cosas al mismo tiempo. Metafóricamente hablando, el aire simboliza los constantes anhelos del ser humano, sus sueños y sentimientos, y también los suspiros que exhalamos sin poderlo remediar... El fuego bien puede representarse como pasión, pero también como generosa luz que ilumina y sirve de guía, como la 'llama incandescente del amor' o el calor que nos mantiene unidos a la existencia. El agua, además de la sangre, es el origen de la vida. Y la tierra, además del necesario sustento, a mí personalmente me evoca el cuerpo de la persona amada… en todas sus acepciones.

-Una novelista en el terreno de la poesía. Se trata de un 'elemento' muy complicado. Todo un reto, sin duda…
-No, porque ya hacía mis incursiones en este terreno antes de escribir novela. La poesía, al igual que la narrativa, te concede mayor capacidad de evasión mientras desnudas tu alma… es un universo donde todo está permitido, muy cómodo. La considero muy gratificante por lo que aporta y por lo mucho que puede dar de sí.

-¿Se considera un verso libre, como su prosa poética?
-Depende de cómo entendamos el concepto de libertad. La libertad es, o debería ser, una condición del ser. Un insustituible cantor y filósofo argentino, Facundo Cabral, dijo al respecto: "doy la espalda al buen comentario, porque quien acepta un halago, empieza a ser dominado" o "el conquistador, al cuidar su conquista, se convierte en esclavo de lo que conquistó". Y así es. No podemos privar a las personas de un derecho tan fundamental y necesario sólo
por el hecho de amarlas. Creo que el amor sólo se entiende desde la libertad. Sin embargo… yo cuando me entrego a alguien, lo hago para siempre. Otra cosa es que las cosas deriven en resultados imprevistos, pues ése es el riesgo al que se expone todo el que 'apuesta' fuerte por alguien o algo.

-Para escribir acerca del amor, ¿hay que estar enamorada?
Basta con sentir, soñar, fantasear, anhelar y, por supuesto, querer transmitir y ver la manera de hacerlo. No creo que necesariamente haya que estar enamorado/a… pero si encima lo estás, ¡ya es la bomba!

-Para acabar… ¿La crisis, que nos ha empobrecido en lo material, ha hecho que miremos, de verdad, hacia nuestro interior? O sólo nos acordamos del sentido de la vida, como sus cuatro elementos, cuando la tierra tiembla bajo nuestros pies…
-Creo que a muchos nos ha devuelto nuestra 'humanidad escondida', relegada a un segundo plano desde hace tiempo por épocas de mayor bonanza económica. Es cierto que los errores, las crisis… nos 'despiertan', 'nos posan los pies sobre la tierra'... Feliz aquel que no necesita de dificultades para ser quien es, en esencia, y no cambia ante la falsa riqueza.